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¿Cómo debe ser el inicio de curso? Entrevista al profesor Toni Pedragosa

El inicio del nuevo curso escolar plantea unos retos a los que hasta ahora no habíamos hecho frente y nos obliga a repensar la acogida y adaptarla sin perder de vista a los niños ni el objetivo educativo. Hablamos con el profesor y formador Toni Pedragosa sobre la educación en tiempos de confinamiento y sobre el regreso a las escuelas.

Toni Pedragosa apuesta por pensar la acogida para el nuevo curso independientemente de si ésta es presencial, híbrida o telemática, porque lo importe es prepararse, tanto maestros como alumnos, para desarrollar la resiliencia y la capacidad de adaptación ante la adversidad.

Explicar la trayectoria profesional del Toni Pedragosa sería muy largo para el propósito de esta entrevista. Lo resumiremos diciendo que es profesor de secundaria y el último semestre del curso pasado trabajó en el Instituto Josep Puig i Cadafalch de Mataró, un centro de máxima complejidad. Licenciado en Farmacia, durante 8 años ha trabajado formando y apoyando a profesores y maestros noveles en centros de alta complejidad en el programa EXE, y es formador de Rosa Sensat, tanto en las escuelas de verano de 2019 y 2020, como en la próxima escuela de otoño.

Hablamos con él sobre la educación en tiempos de confinamiento y sobre el regreso a las escuelas:


Toni PedragosaTanto como profesor y como formador en la escuela de verano de Rosa Sensat has vivido la experiencia presencial y telemática. ¿Ha encontrado mucha diferencia?

Honestamente debo decir que mi experiencia como formador y coordinador de un bloque en la escuela de verano de este año, que fue totalmente telemática, fue muy positiva en cuanto al contacto humano que tuvimos. Aunque hubiéramos preferido hacerlo de forma presencial, a través del zoom vivimos una experiencia donde nos sentimos muy cerca, y nació en una semana un grado de confianza entre todos y todas que a veces no tenemos ni siquiera con nuestros compañeros y compañeras de centro.

¿Esto mismo pasó entre docentes y alumnado durante el confinamiento?

Creo que en muchos casos sí que se dio. La experiencia del confinamiento ha sido principalmente una experiencia humana, porque ha sido imposible dejar de lado la situación que vivíamos. A veces, en la escuela, corremos el peligro de hablar sólo de los temas estrictamente escolares, del currículo, y no de nosotros, de nuestra vida y nuestro proceso de aprendizaje, de nuestra vivencia como personas dentro y fuera de la escuela.

La situación de confinamiento que hemos vivido nos ha obligado a hablar del fuera escuela, a comenzar las clases con un como estamos, algo que deberíamos hacer siempre, con confinamiento o sin, pero que a veces no hacemos en la escuela todo el menudo que habría. Yo he visto compañeros durante el confinamiento hacer videoconferencias únicamente para preguntar cómo está, y eso no pasaba, o pasaba menos antes.

Según los expertos, el confinamiento nos ha traído un incremento de las desigualdades educativas.

Sin ser un entendido de las desigualdades educativas en Catalunya, después de haber hablado con docentes de diversos centros, en muchos casos el alumnado más vulnerable ha sido el que ha tenido mayores dificultades en conectarse, y por tanto en poder continuar las clases en línea con una cierta normalidad. Si esto significa un incremento de la desigualdad, pues seguramente sí se ha incrementado.


“Debemos planificar la acogida del nuevo curso al margen de si será presencial, híbrida o telemática”

¿Qué crees que habéis aprendido los maestros de la situación vivida durante el confinamiento?

En cuanto a la forma hemos visto que todavía necesitamos un mayor y mejor aprendizaje en el trabajo digital, para saber ver su importancia y sacarle todo el jugo. Y en el fondo, hemos aprendido de la gran suerte de podernos detener y pensar, poder hacer un autodiagnóstico de nosotros mismos para preguntarnos qué es importante en la vida y en la educación.

¿Y qué es importante en la vida?

Por ejemplo, no tener miedo al cambio y ser capaz de adaptarse a cualquier situación, poder pasar más tiempo de calidad con la familia, amar, y tener espacios para uno mismo. Si tenemos estos espacios podremos pensar y sentir que es importante para nosotros y para nuestro entorno.

¿Y en la educación?

Educar pensando en la vida, lo que a menudo olvidamos. Creo que el confinamiento nos ha hecho recordarlo y espero que empezamos el nuevo curso dedicando más espacios para poder ofrecer herramientas para reflexionar sobre nuestro propósito en la vida.

Educar para la vida es uno de los retos constantes de la mayoría de los procesos de innovación educativa de los últimos años. ¿Crees que el confinamiento y la situación que vivimos por la pandemia favorecerá estos procesos de innovación?

Te contesto con una metáfora que utilizamos en el bloque de apoderamiento de equipos de la pasada escuela de verano de Rosa Sensat. Es el cuento de la comunidad de pingüinos que viven en un iceberg muy grande que ha sido su casa durante muchas generaciones, y uno de ellos se da cuenta que el iceberg se está deshaciendo y lo comenta al resto, pero la mayoría decide no moverse porque siguen creyendo que tienen un hogar confortable y para toda la vida. Ahora, en nuestro caso, 2020, en el momento en que el iceberg se pulveriza ya no hay discusión, todos entienden mucho más rápido que deberán hacerse nómadas y se hacen al mar.

Por lo tanto, dependerá de nosotros, de lo que queramos hacer, de nuestra voluntad, de nuestra comodidad y de los miedos a tomar riesgos. De todos modos, creo que sí habrá cambios, porque lo que antes era tierra firme está haciendo añicos. Hemos visto claro que las grandes desigualdades y la destrucción del planeta no es forma de vivir. Hay una incertidumbre para la vida que, obviamente, se traslada al mundo de la educación, y esta incertidumbre debe favorecer la adaptación al cambio.

También puede pasar al revés, que el miedo nos paralice y no nos movamos. Por eso será nuestra elección individual, valiente, de hacernos al mar o desaparecer. En la escuela y en todas partes.

Hablamos del regreso a la escuela. ¿Cómo lo ves?

Creo que lo importante es trabajar con la idea de hacer la acogida independientemente de que ésta sea presencial, híbrida o telemática. Lo importante en mi opinión es saber qué y cómo harás la acogida sin tener en cuenta cómo será, sí física o en línea. Y en este sentido, creo que lo que hay es prepararse para desarrollar la resiliencia, la capacidad de adaptación ante la adversidad.

Toni PedragosaTendremos que trabajar, sobre todo después de la experiencia que hemos tenido durante el confinamiento y el postconfinament, para aportar herramientas para un aprendizaje para la vida. Y tenemos que ir pensando en cómo volver a pegar los niños y jóvenes que hemos perdido durante el confinamiento.

¿Y cómo lo hacemos?

Pues haciendo que la acogida suponga poder hablar de la experiencia vivida por cada uno, no obviando en ningún caso lo que nos ha pasado y nos está pasando. Y hacerlo en positivo. Poniéndole palabras, imágenes, nombres, historias. Y el debate creado utilizarlo para la tarea educativa que haremos. Algo que es importante hacerlo no sólo ahora, siempre.

También será importante crear espacios de relación, de silencio y meditación, en los que se pueda tener en cuenta el cuerpo y las emociones. Poder parar y respirar, y en ningún caso dejarnos contagiar de nuevo de la prisa.

Y una tercera cosa que tendremos que hacer es reforzar el contacto y la relación con las familias, porque forman parte de la comunidad educativa lo que el confinamiento ha puesto más en evidencia, y que a menudo los docentes olvidemos. Tenemos ahora una nueva oportunidad para dar a las familias el papel que realmente deben tener dentro de la comunidad educativa. La relación con las familias, que a menudo se reduce a las pocas encuentros que tenemos con ellas durante el curso, debe tomar más importancia y relevancia.

¿Los maestros y profesores también deben recibir acogida en el nuevo curso?

Claro que sí. Cuando digo que hablar de la experiencia vivida y de crear espacios para compartir no sólo me refiero a los alumnos sino también al profesorado. Entre sí y con el alumnado, todos debemos poder explicar nuestra experiencia. Para todos es igual de importante no dejar de lado nuestra vida y emociones.

Los 14 días previos al inicio del nuevo curso los debemos aprovechar también para hacernos nosotros mismos la acogida, para hablar entre nosotros de lo que hemos vivido, de cómo nos sentimos, de que podemos aportar cada uno, de compartir sólo información relevante poniendo en valor las opiniones de todos y de saber pedirnos apoyo cuando lo necesitamos, profesional y también personal. Para poder hacer una buena acogida a nuestro alumnado primero debemos poder hacerla nosotros mismos.

Y ya para terminar, crees que la escuela y la educación que salga de la pandemia será diferente de la actual. ¿Será mejor?

Como soy una persona optimista te diré que sí.

¿Por qué?

A menudo esperamos que los cambios vengan de fuera. Nos gusta que las cosas sean diferentes pero queremos que alguien lo haga por nosotros. Para mí el quid de la cuestión del confinamiento y de la pandemia es que ha puesto sobre la mesa la idea de que no podemos depender totalmente de lo que otros deciden, que muchas actitudes personales dependen de nosotros y tienen consecuencias para los demás. Que todos somos responsables.

Creo que hay muchas ganas de hacer las cosas bien, de vivir de una manera más coherente a como lo hemos hecho hasta ahora, y ojalá que esta esperanza y estas ganas de cambio se enfoquen también para transformar la educación y hacerla más equitativa y justa para todos, sobre todo para aquellas personas que tienen una situación de vida más vulnerable.


Contenido elaborado por:

Rosa SensatEl diari de l'educació



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